martes, 31 de julio de 2012

"Lo que más aprecio es la libertad"


Salvador Roig es un apuesto caballero, un jovencito de 72 años, que lleva año y medio asistiendo al Centro de Día CAI-Ozanam en la calle Pomarón.
De origen catalán (nació en el Prat) se vino a Aragón por amor. Cuando perdió a su esposa, su hija le propuso no quedarse solo en casa y pasar el día en el Centro donde tendría la ocasión de relacionarse y ocupar su tiempo.
Al principio le resultó difícil porque adaptarse a los cambios estando en el proceso de duelo se le hizo un poco cuesta arriba. Algo que duró poco tiempo gracias a la ayuda y el trato de los profesionales del Centro y de sus nuevos amigos y amigas.
“Lo que más aprecio es la libertad”  nos dice Salvador. Comenta que las profesionales le recomiendan lo que es más conveniente para su salud y es él quien se lo impone porque ve que, haciendo lo que le dicen, está mucho mejor.
A nuestro amigo le parece fundamental la actitud del personal que trabaja en el Centro y su interés por el bienestar de los usuarios. “Ellos quieren que te muevas física e intelectualmente y a mí eso me parece muy importante” Y él que aplica el refrán de –de bien nacidos es ser agradecidos- endulza a las trabajadoras del centro con bombones y caramelos.
Salvador, como hemos dicho, es un galán y de eso hace gala con sus compañeras. Reconoce que, aunque tiene buena fama entre casi todos los usuarios, se lleva mejor con las mujeres que con los hombres del centro y que a ellas les gusta contarle “sus batallitas personales”. En fin, que podemos decir que es el confesor, paño de lágrimas, asesor, etc. de las chicas del Centro de Día.
Gracias a este establecimiento de Ozanam, Salvador disfruta su día a día con entusiasmo e ilusión. Vive cerca del Centro, lo que le permite levantarse, desayunar y acercarse dando un paseíto ayudado por su muleta. Le gusta todo, hasta la comida porque, como afirma “me gusta la variedad”
Nuestro protagonista está convencido de que es la mejor decisión que podía tomar y anima a sus amigos para que vayan al Centro.
Pero si hay una persona importante en su proceso de adaptación esa es Ana, la directora. Seguro que las palabras de Salvador la ruborizan, pero son las que son literalmente: “Ana es estupenda, una persona fabulosa. Le he contado cosas que nadie sabe.”

Si queréis conocer este y otros Centros de Día de Ozanam no perdáis de vista el blog.

lunes, 23 de julio de 2012

Vivir con una sonrisa.


En nuestra visita al Centro de Día del Carmen, no solamente estuvimos con las estupendas profesionales de las que os hablamos en el artículo anterior, también tuvimos la inmensa suerte de conocer a unas personitas muy interesantes y simpáticas y, sobre todo, experimentadas.
Por los pasillos descubrimos a Luis paseando con su andador. Un señor muy bien plantado que, a sus 96 años, se había vestido como es debido para bajar a la fiesta. Pero Luis, es un jovencito al lado de la más veterana, una señora de ¡106 años!
¡Cuanta experiencia y sabiduría hay en ese Centro!
Sin embargo, con la que nos detuvimos a hablar es con Carmen Duerto, toda una dama que lleva dos años como usuaria del Centro de Día y que ahora está pasando allí las vacaciones, alojada en la residencia durante el verano. Además, como están celebrando la fiesta de la patrona, parece que se la hagan a ella.
Carmen vive en casa con sus hijos que ahora están, como dice ella “de veraneo” en la playa. “Yo prefiero quedarme aquí. Me dieron a elegir entre un hotel o esta residencia y yo prefiero quedarme aquí que me atienden con más cariño”
Fuera de este período estival, nuestra amiga se acerca al Centro de lunes a viernes. Todos los días, se levanta, se arregla (damos fe de que se pone bien guapa), desayuna y la llevan hasta allí.
Carmen es una excelente modista pero en el Centro se dedica a pintar dibujos. Nos cuenta que tiene un montón. También le gusta mucho hacer gimnasia porque se da cuenta que le sienta bien y que está más ágil.

Nuestra amiga dice que en su casa no se aburre porque cosiendo “soy la más feliz del mundo” pero le gusta ir al Centro porque allí se lleva muy bien con todo el mundo, prueba de ello es que Carmen es la encargada de integrar a los nuevos compañeros y compañeras.
Cuando llegó, ella iba con dos amigas, por lo que le resultó fácil adaptarse. Además destaca que las profesionales son muy buenas. Sin embargo, hay otras personas que cuando van por primera vez están un poco desanimadas y es entonces cuando Carmen entra en acción “yo he conseguido hacer felices a personas que estaban tristes”
Y es que Carmen, tiene una filosofía de vida envidiable que trata de contagiar a todo el mundo. “Hay que vivir la realidad. Las penas íntimas del corazón hay que dejarlas a un lado”  Ella recomienda algo que practica “Vive al día con alegría. Con sonrisa”
Y con esa sonrisa de Carmen, y de, Mª Ángeles, subdirectora de un equipo de nada más y nada menos que 56 personas (que trabajan en residencia y en el centro) os dejamos.
Gracias, Carmen, pensaremos en ti cuando estemos de bajón J


ACTIVIDAD A RAUDALES EN EL CENTRO DE DÍA DEL CARMEN



¡Que suerte! Llegamos al Centro de Día Nuestra Señora del Carmen en la semana de celebración de sus fiestas. Así que entramos a ritmo de pasodoble. La programación la completaban numerosas actividades, suculentos menús y, cómo no, el entretenidísimo bingooooo!
Mª Ángeles Rubio, la subdirectora del Centro nos recibe, como ya es habitual en los establecimientos de Ozanam, con una gran sonrisa. Lleva dos años y medio trabajando allí, con un gran entusiasmo e ilusión, porque, como ella mismo reconoce “me encanta”
Nos cuenta que hay entre 30 y 32 usuarios de Centro de Día y hay lista de espera. Ella cree que tienen una gran demanda porque el Centro está muy bien ubicado y tiene un parque al lado que hace que sea muy agradable pasear por los alrededores.
La mayoría de los usuarios son del barrio de la Bozada. Personas autónomas que viven solas y que deciden pasar el día allí sin perder el vínculo con su hogar y su familia.
Entre las actividades favoritas de los usuarios está la terapia ocupacional, la fisioterapia y, sobre todo, el programa de animación y las actuaciones, porque no os podéis imaginar la marcha que tienen estos jóvenes de la tercera edad, tanta que, si cuando no hay una actividad programada, son ellos mismos los que piden hacer algo. Charlar entre ellos y recordar tiempos pasados es otra de las aficiones a las que nuestros protagonistas dedican gran parte de su tiempo.
Mª Ángeles nos cuenta que al llegar por primera vez al Centro, los profesionales (con la ayuda que veremos más adelante) “tratamos de integrarlos con personas de sus mismas características” Posteriormente, como en cualquier convivencia, los grupos se van haciendo de forma espontánea.
Tanto la subdirectora, como el resto de los profesionales que tuvimos la suerte de conocer, coinciden en que la estancia de nuestros mayores en el Centro de Día “permite un contacto diario y directo con los familiares” Ellos están más tranquilos porque saben que sus padres y madres están atendidos y, en ocasiones, también aprovechan para desahogarse y recibir el consejo y apoyo profesional en temas que les preocupan.

El Centro de Día Nuestra Señora del Carmen abre de 8 de la mañana a 9 de la noche. Las personas que van con transporte programado llegan a las 10 de la mañana y se van a las 6 de la tarde. El resto tienen un horario más flexible, siempre y cuando estén un mínimo de 6 horas en el Centro.
Este Centro se complementa con una residencia. Según Mª Ángeles hay casos de personas usuarias de Centro de Día que pasan a Residencia. En muchos casos porque ellas mismas lo solicitan.
Tras la conversación con la subdirectora, seguimos la pista de la música y llegamos hasta un gran salón donde están cantando rancheras, luego jotas, pasodobles, en fin, una discoteca para veteranos con música en vivo. Allí nos encontramos a la encantadora Lucía. Una joven fisioterapeuta que lleva 5 años tonificando a sus chicos y chicas.
“Vienen contentos” dice Lucía. “Valoran el trabajo y los resultados porque notan la diferencia entre estar sentados todo el día o hacer ejercicio. Se sienten mejor” Lucía también se ocupa de las personas asistidas con las que realiza ejercicios de movilización en cama.
Lucía reconoce que el trabajo es duro, pero compensa todo lo que le aporta. “recibo mucho cariño y el ambiente con los usuarios y con los compañeros es como el de una gran familia”
Con una gran sonrisa y una mirada que lo dice todo, reconoce que no les manda deberes para que hagan solos porque no los hacen. Eh! Pero también hay otros que bajan solos al gimnasio.
Seguimos recorriendo las instalaciones con nuestra ya amiga Mª Ángeles. Por donde pasamos las paredes están decoradas con trabajos que han hecho los usuarios, lo que da al centro un ambiente muy personalizado lleno de originalidad y color. Llegamos hasta una capilla muy cuca que tiene una bonita historia que, como buenos periodistas, no vamos a dejar sin contar: allí se casó la anterior directora, Chon, que ahora dirige la residencia, también de Ozanam, de la Magdalena. ¡Que bonito!
Ummmm, huele a comida de picoteo de fiesta, y a estas horas de la tarde apetece un montón. Nuestro olfato nos lleva a una sala donde encontramos a Pilar, terapeuta ocupacional, que está, en este momento, ayudando con los preparativos para la merienda de fiesta envolviendo unos regalos. Al lado mesas y mesas con cosas ricas que esperan a los bailarines.
Pilar nos explica que, junto con su compañera Sara, realiza tareas que suelen gustar mucho a nuestros mayores: pintar, trabajos de memoria, atención, orientación espacio temporal, destreza manual…. En fin, ellas tratan de conservar esas capacidades que, poco a poco, todos vamos perdiendo con el paso de los años.
Pilar disfruta con su trabajo y se le nota “la terapia tiene un mayor campo de posibilidades con los mayores, además son los que más lo agradecen”
En nuestro recorrido, vemos también la sala del botiquín, ya que el Centro cuenta con médico y enfermera que refuerzan y controlan los tratamientos puestos por los médicos de cabecera de cada usuario.
Mª Ángeles nos termina explicando que las vías de acceso al centro son, principalmente la sobrecarga familiar porque el usuario se ve afectado por una pérdida de memoria y necesita apoyo especial o casos de mayores activos que viven solos y quieren hacer actividades y relacionarse.
Todas las profesionales que hemos conocido coinciden en que asistir a un Centro de Día es importante porque facilita las relaciones, retrasa el momento de la institucionalización, y es una forma de desahogo y de dar tranquilidad a los familiares.
Por nuestra parte, os podemos garantizar que ha sido una tarde muy agradable en la que hemos conocido personas muy motivadas que desarrollan su labor con entusiasmo, entrega, una gran dosis de cariño y mucha profesionalidad.
¡Ha sido un placer!
NOTA: no os perdáis la segunda parte de la narración sobre este Centro.

jueves, 19 de julio de 2012

El Rastrillo como antídoto contra la crisis.



Desde el equipo de organización del Rastrillo Aragón 2012, agradecemos la gran cantidad de material que muchos de vosotros estáis trayendo a nuestra sede. ¡Ya tenemos un montón de cosas para la próxima edición!

En función a los diferentes puestos que siempre montamos, en este momento lo que más necesitamos son libros infantiles y todo lo relacionado con el menaje de hogar. Así que, ya sabéis, si queréis dejar hueco en el trastero contribuyendo con una buena causa, este es el momento ideal.

El Rastrillo Aragón cobra más importancia, si cabe, en estos momentos tan duros y dramáticos de crisis económica. Gracias a la recaudación obtenida en ediciones anteriores, la Fundación Federico Ozanam está manteniendo los programas sociales, pese a los recortes generalizados.

Por ello es importante apoyar esta iniciativa que llega, directa o indirectamente, a miles de personas que lo necesitan.

La lista de empresas que colaboran con el Rastrillo donando materiales es amplia, pero necesitamos que lo sea aún más. Por ello te animamos a que hagas llegar esta información a personas que conozcas, vinculadas con empresas para que sepan que donar mercancía es otra forma de hacer frente a la crisis y luchar contra la exclusión.

jueves, 12 de julio de 2012

Centro de Día La Magdalena: manteniendo los vínculos familiares.

El Centro de Día La Magdalena, se inauguró en el año 2000. Desde entonces, ofrece un tratamiento individual y personalizado para todas aquellas personas mayores que, viviendo en su hogar o con su familia, necesitan cuidados y atención especializada, dando así un respiro a los cuidadores principales.
Lo primero que se hace con las personas que llegan al centro, es realizar una valoración de su estado cognitivo, funcional y emocional, que permite identificar las necesidades y orientar su participación hacia los diferentes programas específicos preventivos, rehabilitadores y de mantenimiento.

A partir de ese momento, las personas mayores tienen a su disposición todos los servicios de atención médica, social, fisioterapia, programas de ocio, terapia ocupacional y, para que estén bien guapos y guapas, peluquería y podología.

Al Centro de Día de La Magdalena va todos los días desde hace un año Natividad, lo que ha supuesto una gran ayuda y respiro para su hija Susana.

Desde hace 15 años, Natividad está afectada por una demencia. Año tras año fue perdiendo capacidades cognitivas y esa situación es la que llevó a Susana hasta la Fundación Ozanam.

Susana nos cuenta como ha visto una evolución positiva en su madre: “desde el principio salía contenta y sobretodo tranquila y se adaptó bien”. La terapeuta define cuáles son las actividades que Natividad realiza cada día y, por ella, Susana sabe que su madre participa y está adaptada al grupo de residentes y de profesionales. Prueba de ello es que nuestra protagonista se despide contenta cada día de todos.

El hecho de que su madre vuelva a casa por la tarde es importante para Susana. Ella valora la importancia de mantener ese contacto y finalizar la jornada juntas compartiendo el entorno y ambiente familiar.

“Para mí ha sido un descanso” nos cuenta Susana. Antes se veía obligada a llevarla al trabajo y eso no era positivo para ninguna de ellas.

Ahora en el Centro, Natividad lleva las rutinas del día a día con mucha más tranquilidad, realiza las tareas adecuadas y está atendida por profesionales y acompañada de personas con las que, a su manera, se relaciona.

Al igual que con Susana, el contacto de los profesionales con las familias es constante, lo que ayuda a que también ellas se integren y adapten a la vida del centro.

CENTRO DE DÍA LA MAGDALENA
C/ Alonso V, 15
50002 Zaragoza
Teléfono: 976 390 766

martes, 10 de julio de 2012

CUIDADOS PARA LOS MAYORES, APOYO PARA LOS CUIDADORES




Los Centros de Día son espacios en los que nuestros mayores pasan unas horas al día y vuelven a casa a dormir.
Al igual que quien va al trabajo, al colegio o a la universidad, las personas mayores usuarias de estos Centros, tienen la ilusión diaria de algo por hacer, de compartir sus pensamientos o preocupaciones con los compañeros y compañeras, de superar ese ejercicio de memoria que se le está resistiendo o de lograr, gracias al ratito de rehabilitación, una mejora importante en esas rodillas que notan el paso de los años.
Entretenimiento, formación, rehabilitación y relaciones sociales son servicios que las personas mayores encuentran en los Centros de Día de Ozanam en los que, con un amplio horario de apertura, desde las 8 de la mañana, hasta las 9 de la noche, cada cual puede diseñar su estancia “a medida” en función a sus necesidades.
La experiencia demuestra que para los hombres y mujeres de los Centros de Día, tener la mente y el cuerpo activado consigue que se evite o retrase el ingreso en residencias.
Además, el hecho de que los mayores estén atendidos hace que las familias puedan dedicar tiempo sin preocuparse, a tareas que, de otra forma, no podrían llevar a cabo, lo que sin duda, proporciona un respiro familiar que redunda en el bienestar común.
El objetivo de la Fundación Federico Ozanam es que las personas mayores estén muy bien cuidados. Por eso, tanto desde los propios Centros, como a través del programa de Apoyo a Cuidadores los profesionales de la Fundación se encargan de dar las pautas y asesoría necesarios para que todos (cuidador y persona atendida) se encuentren perfectamente.
Vanessa trabaja en el programa de Apoyo a Cuidadores, un servicio gratuito para todo aquel cuidador que tenga a su cargo un familiar dependiente, utilice o no un recurso de la entidad. En esta actividad, nuestra protagonista no trabaja directamente con el usuario, aunque conoce perfectamente el tema ya que ha desarrollado su labor profesional durante 12 años en atención directa en varias residencias de mayores.
Hola Vanessa. Lo primero que nos interesa es saber cuáles fueron tus motivaciones para decidir dedicarte a la atención a los mayores.
Hola, buenos días. Es una buena pregunta, que me lleva a un entrañable recuerdo. Yo he tenido siempre una magnífica relación desde muy pequeñita con dos de mis abuelos. La primera de ellas, mi abuela materna,  Brígida  la cual tengo la suerte que todavía conservo. Vive sola, de forma autónoma a sus 93 años de edad y con una capacidad cognitiva envidiable. Una mujer fuerte, sensible, con una capacidad resolutiva que no encuentro muchas veces en personas de menor edad, una mujer con la que he aprendido y aprendo constantemente. Y por otra parte, mi abuelo paterno, que falleció hace más de diez años, y fue quien me enseñó el sentido de la empatía, el ayudar a los más necesitados, el hacer algo útil para los demás. Me trasladó a un mundo desconocido para mí, el de su juventud, y sus recuerdos. Conocí sus deseos, y sus miedos. Sus anhelos y desilusiones.  A través de ellos, percibí necesidades en la vejez, crecí personalmente, me enriquecí, y esto  hizo que adorase  la figura del anciano.
Así que cuando estudié la carrera de psicología, decidí especializarme en tercera edad, en parte por mi experiencia personal, y en parte porque me di cuenta de la necesidad que existía a nivel psicológico en la atención de las personas mayores que no se estaba cubriendo.
¿Cuándo empezaste a ocuparte del proyecto de apoyo a cuidadores?
El proyecto de Apoyo a Cuidadores  se inicia con el diseño y los preparativos del programa en agosto del 2011 y se implanta a mediados de Septiembre del mismo año.
¿Nos puedes contar de forma breve en qué consiste este servicio?
Está pensado para los cuidadores de personas dependientes. Para asesorarles, formarles y ofrecerles apoyo emocional para su propio bienestar y el de la persona mayor.
Hacemos charlas sobre el cuidado físico y psicológico de la persona dependiente, grupos de respiro y apoyo emocional para cuidadores que se sientan sobrecargados por el cuidado, enseñamos técnicas para afrontar el estrés, para limitar el cuidado, planificar ocio, para resolver problemáticas del día a día, a cambiar pensamientos negativos por otros más adaptativos, aprender a comunicarse mejor, a pedir ayuda, etc.
También tenemos un servicio de asesoría individual, que valoran mucho los cuidadores, atendido por una psicóloga especializada en vejez, para que el cuidador exprese sus miedos y preocupaciones, pueda aclarar sus dudas, reciba orientación, etc.
¿Cuál es el perfil y las demandas más habituales que te plantean las personas que se encargan de cuidar a una persona dependiente?
El perfil habitual de cuidador es una mujer de 50 a 65 años.
Normalmente las personas que demandan este servicio llevan una sobrecarga emocional,  fruto del denominado “síndrome del cuidador”, no saben cómo gestionar sus sentimientos contradictorios y se sienten culpables ante la internalización de un familiar en un centro.
También es frecuente que les asalten dudas sobre cómo comportarse ante determinadas situaciones habituales sobretodo en patologías de demencia.
Desde el servicio de orientación psicológica ofrecemos pautas de actuación ante comportamientos disruptivos típicos en patologías de demencia como por ejemplo son “ qué hago cuando mi familiar  repite mil veces una cosa, cómo me comporto cuando me esconde los objetos, qué hago cuando tiene un delirio, una alucinación, cuando se está triste o se pone agresivo o agitado? “ o a superar el duelo en las fases terminales etc.
No sabemos si se cumple el tópico pero siempre se piensa que hay más mujeres que hombres asumiendo estás responsabilidades. ¿Es cierto, o crees que esta “tradición” está cambiando?
Como he comentado antes, el perfil habitual de cuidador suele ser una mujer de 50 a 65 años, y con el parentesco de hija. Actualmente, todavía queda marcado ese rol social en esta generación, sobre todo en los ancianos  de  nuestra época, en la que para ellos lo natural es que la hija se haga cargo de los padres.
Sin embargo también hay que destacar que, se observa la figura del hombre  no sólo más involucrado en las tareas del cuidado sino también en temas de autocuidarse,  interesándose en acudir tanto a charlas como grupos de apoyo, para aprender a mejorar la forma de cuidar a su familiar como en aprender a sobrellevarlo a nivel físico y emocional de forma más saludable.
Y como dato significativo, y orientador de un perfil futuro, comentar que cada vez se  ve mayor porcentaje de personas jóvenes de 30 a 40 años, hijas de madres que tuvieron tarde a sus  hijos, que se ven llevadas a ser cuidadoras, además de ser mujeres trabajadoras. En este sentido, cada vez es más complicado compatibilizar los cuidados en casa, porque la sociedad ha cambiado. Afortunadamente existen  recursos especializados para el buen cuidado de una persona dependiente.

Habláis siempre de ayudar al cuidador a que se cuide. Es lógico, si uno está bien, puede hacer que los de su entorno estén mejor pero, ¿cómo se consigue ese objetivo cuando una persona siente la necesidad imperiosa de cuidar a alguien las 24 horas?
Bueno, para ayudar, es importante dejarse ayudar. Ese sería un paso importante.
Sin embargo, a lo largo de mi experiencia laboral, he tenido muchas familias, cuidadoras que en un principio han sido reticentes a los cambios, a la información.  Sin embargo, el psicólogo maneja herramientas que permiten ayudar a estas personas a ser más flexibles con su pensamiento, a valorar la situación en la que se maneja de una manera global y concreta, a dar información de la patología y de lo que ello implica.
En definitiva, con tiempo, información, conocimiento del medio en el que se maneja y técnicas psicológicas el cuidador puede aprender a llevar la situación de cuidado lo mejor posible.
Suponemos que, en algunos casos, se deberá dar el paso al internamiento en un centro de la persona asistida por ser la mejor opción. ¿Resulta difícil convencer al cuidador?
Cada caso es un mundo. Pero es cierto que en perfiles de cuidadores mayores de 65 años, hay un sentimiento de culpa muy arraigado debido al aprendizaje cultural y los roles adquiridos de que “soy hija y he de ser yo quien le cuide”.
También se observa con bastante frecuencia  el malestar psicológico que existe con el “el qué dirán”. Es decir, las cuidadoras llegan a admitir su sobrecarga física y emocional, se muestran angustiadas por no poder con la situación, sin embargo en ocasiones pesa más “ el qué dirán de no que no cuide a mi madre teniendo una hija” que el pedir ayuda.
Es necesario  romper con estos pensamientos  que hacen daño a las personas, que las llevan al límite y que hace que nazcan patologías serias como depresión o ansiedad sólo por la incapacidad de pedir ayuda y sobrellevar el peso pesado  de lo que opinen los demás a la hora de tener que institucionalizar a nuestro familiar siendo en muchas ocasiones la mejor opción para el enfermo.
También es cierto que cuando el cuidador se encuentra en el mercado laboral, y tiene una edad más joven como cuidador, 40-60 años, la reticencia en institucionalizar a su familiar es menor, dado que percibe que no puede cuidar las necesidades de la persona dependiente como es necesario, y esto hace que la decisión de pedir ayuda sea menos costosa.
Aún así, pese a tener claro las necesidades del enfermo, suelen surgir sentimientos contradictorios de tristeza, y de carga emocional que suelen remitir con ayuda de un profesional en poco tiempo.
Para terminar, Vanessa, ¿cómo se puede acceder al programa?
El cuidador puede hacer uso del Programa llamando a las oficinas centrales de TERCERA EDAD de la Fundación Federico Ozanam, en el 976 443366, sito en C/ Ramón y Cajal, nº 24, y pedir cita en el asesoramiento individual con la psicóloga (conmigo).
 En esta entrevista, se le atenderá de forma personal y gratuita, explicándole el Programa y atendiendo sus necesidades.
Muchas gracias, Vanessa, por la información y por el compromiso con el que desarrollas tu trabajo y que se percibe desde el primer momento en tus palabras.




jueves, 5 de julio de 2012

DE DÍA EN EL CENTRO, DE NOCHE EN CASA


Entre los temas que vamos abordando desde la Red Social Mas Humana, no podemos dejar al margen uno de sumo interés: la atención a nuestros mayores activos.
Para ellos Ozanam dispone de una red de Centros de Día, en los que prima la calidad en la atención  y la amplia oferta de actividades y servicios para que nuestros jóvenes expertos disfruten al máximo.
Divertirse, conocer a otras personas, hacer ejercicio y talleres para mantener en forma cuerpo y mente, forman parte de la programación de estos centros a los que nuestros padres, madres, abuelos y abuelas, pueden ir para pasar jornadas entretenidas y luego, al volver a casa, tener muchas cosas que contar.
Iniciamos con esta breve introducción los relatos que, en ocasiones serán en primera persona, para que conozcáis de cerca los Centros de Día de Ozanam y comprobéis que son una buena elección.