martes, 29 de abril de 2014

Como dice la canción...

“Si yo tuviera una escoba, si yo tuviera una escoba…” como dice la canción.

Muchas cosas se dicen, se oyen, se leen ante la actual situación de desempleo, levantas una piedra y surgen gurús, coaches, consultores… por todos lados que nos dicen que hay que hacer las cosas de otra manera.

Lo cierto es que desde la perspectiva del desempleado, puede resultar incluso ofensivo e insultante que vengan a decirnos cosas del estilo: “El problema es nuestro, que no hacemos todo que debemos, que no estamos motivados, que no sabemos vendernos"...etc. etc

¿Es así?

Creemos que como en cualquier faceta de nuestra vida cotidiana, es cierto que no hay que estar desempleado para estar despedido. El autodespido de nuestro trabajo, de nuestra búsqueda, de nuestra pareja, de nuestros sueños, constituye un estanque en el que nos sumergimos ante la inercia y la comodidad de lo conocido.

Con el autodespido el problema pasa de ser: queja, insatisfacción, aburrimiento, desmotivación, a convertirse en una situación que te invade de tal manera que no ves nada, no sientes nada y, tan sólo te dejas llevar.

Si esta “tranquilidad” se desmorona (fin de la prestación, divorcio), aparecen los miedos, las dificultades…, el vértigo nos puede llevar y nos lleva inevitablemente a tener que reencontrarnos con nosotros mismos. 

Y entonces toca llevar todo esto a la acción: ¿cómo reconvertirlo?, ¿cómo dibujar nuevas perspectivas?; esto es lo complicado y, cuando surge, cualquier excusa es buena para ello, un sueño, una conversación, una película o una charla.

Desde nuestro servicio de Orientación Laboral de la Fundación Federico Ozanam en Teruel con la colaboración del formador, Luis Lorente, hemos intentado inyectar en nuestro grupo de personas desempleadas del programa de empleo que tenemos en marcha, la predisposición a la acción, por medio de la reflexión previa al plantearnos nuevos retos, caminos y perspectivas.